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Leroy-Somer acciona el nuevo sistema de transporte del teleférico en Brest

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La movilidad urbana en la ciudad francesa de Brest ha sido impulsada por dos teleféricos que llevaban a hasta 60 personas que viajan más de 400 metros sobre el río Penfeld

Brest Métropole quiere reenfocar la ciudad sobre los bancos del río Penfeld. El sistema del teleférico se dirige que fortalece las relaciones comerciales entre ambos lados del río. Con un radio de acción de 420 metros liga el centro de ciudad al nuevo distrito de Capucins, que se ha empleado 16 hectáreas de argumentos militares anteriores. La estructura diseñada de acuerdo con la tecnología original e innovadora donde las dos líneas cruzan sobre uno a vía un sistema del “paso elevado” es primero internacionalmente. Los dos teleféricos cruzan sobre uno a en vez de pasarse en el mismo nivel como teleféricos tradicionales hacen, y entonces llegan la misma plataforma. La escala del sistema y las estaciones, incluyendo la tierra requerida, se reducen como consecuencia, de tal modo también dando por resultado una reducción en costes totales del genio civil. Esto es una ventaja particular en un ambiente urbano donde está limitado el espacio. Este acercamiento innovador permitió la preservación del edificio de la estación de Capucins, que se protege como monumento histórico nacional. Pues tal los teleféricos cruzan un solo pilón de acero que integre en el ambiente circundante de los astilleros y de sus grúas. Cada coche se ata a dos cables que llevan 50m m en el diámetro estirado a 88 tonos. El efecto del contrapeso observado generalmente sobre instalaciones de la montaña se evita como los teleféricos se mueve simultáneamente sobre la mayor parte de la ruta.

Bajo consumo de energía

Uno de los desafíos planteados por Brest Métropole implicado ejecutando una solución con el bajo consumo de energía. La idea era por lo tanto recuperar la energía de frenado, pero los operadores de energía no han desarrollado todavía sistemáticamente la capacidad máxima para el reinjection de la corriente en su red. El marco legislativo prevé esto, para la producción de energía solar por ejemplo, pero no hace ciertamente esto cuando el sistema consume y reinyecta actual sobre ciclos muy cortos, al igual que el caso en Brest. La solución por lo tanto consistió en almacenar energía en baterías estupendas de la capacidad cuando los teleféricos están descendiendo, para entonces reutilizar esta energía para la subida subsiguiente.

El proyecto fue concedido a Bartholet Francia para el sistema del teleférico, y a Seirel, a un experto en el equipo eléctrico y la automatización de la seguridad, para el transporte vía el cable. “Hicimos el contacto con varios proveedores, y solamente Leroy-Somer tenía la experiencia con este tipo de uso, y podía también proporcionar todos los componentes electromecánicos”, explica a Thomas Savin, gestor de proyecto para Seirel Automatismes.

El corazón del sistema, es decir la impulsión para los cables de la tracción, es conducido por dos motores asincrónicos de Leroy-Somer IMfinity LC 315 más finales de la generación (300kW, 1500rpm, 460V) con de refrigeración por líquido, montado como amo-esclavo en el mismo eje. Esta instalación proporciona la opción adicional de la redundancia doble puesto que apenas uno de los dos motores es bastante para continuar operaciones en el modo degradado (de poca velocidad). Los motores son controlados por dos inversores de Leroy-Somer Powerdrive MD2S, que a su vez son suministrados por los rectificadores anticipados activos Powerdrive de MD2R conectados con la red del poder. Un convertidor de DC, también de la gama de Leroy-Somer, permite la gestión de las operaciones para los supercapacitors de M65V385F desarrollados por las soluciones azules (grupo de Bolloré). Los supercapacitors se han diseñado especialmente para cubrir las necesidades de los usos industriales que requerían grados de poder más elevado. Resolviendo las especificaciones funcionales más exigentes, cargan y descargan en apenas algunos segundos y proporcionan vidas de servicio de varios cientos de mil ciclos.

“Este logro no habría sido posible sin la experiencia de Leroy-Somer's en la ingeniería de proyecto”, dice a Guillaume Bourgoint, encargado de los usos del márketing para Leroy-Somer. “Con la confianza en una amplia gama de motores y de impulsiones de velocidad variable basados en diversas tecnologías, podemos ofrecer a nuestros clientes soluciones de encargo en términos de sistemas de la impulsión y de la automatización. Como tal, el lazo del motor de IMfinity LC, caracterizado por poder silencioso, al inversor Powerdrive MD2, con poder de encargo, parecía como la solución obvia a nosotros dados las especificaciones y los apremios del uso”.

“Apreciamos Leroy-Somer que compartía su experiencia y que nos ayudaba durante la fase de diseño de proyecto con su acercamiento y experiencia solución-basados. Cuál es más, tener apenas uno monopunto del contacto responsable de todos los componentes móviles era la garantía perfecta para nosotros en un proyecto tan innovador como éste. Quisimos específicamente a un solo proveedor para los motores y sus controles. Hemos utilizado tradicionalmente una diversa marca de convertidor, pero configurando el MD2 Powerdrive de Leroy-Somer resultó ser el juego de niño”, añade a Thomas Savin.

En caso de pérdida de la red, un modo de la emergencia usando un generador eléctrico con un alternador de la baja tensión del LSA 44,3, también manufacturado por Leroy-Somer, permite a los teleféricos ser vuelto a las estaciones. La seguridad se ha revisado hasta el detalle pasado para asegurar la protección contra cualquier eventualidad.

“Esto es la primera vez que un sistema del teleférico ha incluido una solución de la recuperación de energía con las baterías. Este logro es una reflexión directa de nuestra compañía, que puede colocarse en proyectos que dirigen más complejos, y dudará no para ser una inspiración para otros proyectos en el mundo entero”, explica a Nicolas Chapuis, director de gerente en Bartholet Francia.

Silencioso y compacto

“Otro desafío en el proyecto era que el área disponible para instalar los motores estaba en la proximidad inmediata de los pasajeros. El diseño industrial innovador del proyecto significó que los motores son apenas algunos centímetros detrás de un gabinete de cristal visible a los usuarios. El equipo por lo tanto tuvo que ser silencioso y compacto con el propósito de la ergonomía del sitio y para la comodidad de pasajero. Leroy-Somer se destacaba de nuevo contra los competidores en esta área también con sus soluciones del motor de IMfinity LC”, añade a Nicolas Chapuis.

Con de refrigeración por líquido, los motores asincrónicos de IMfinity LC son los hasta 25% más compactos que un motor refrescado usando el aire con poder equivalente. Su nivel de sonido también es reducido por DB 10 a 20, de tal modo permitiendo la discreción acústica óptima. Esta ventaja es explicada por la eficacia del circuito de enfriamiento que rodea el sistema del motor totalmente. Su diseño confiable y rendimiento energético superior IE3 hacerle uno de los motores más realizados de la gama de IMfinity. “La serie del LC, disponible de 150kW para 1.5MW, es ideal para todos los casos donde está cercano el motor a los operadores o a los usuarios del uso. Cubre la necesidad cada vez más urgente de la comodidad acústica relacionada con el equipo de trabajo para los equipos en talleres o para los usuarios localizados cerca”, explica a Guillaume Bourgoint.

Ventajas significativas

La ruta para este sistema del teleférico es particularmente conveniente para un sistema de la recuperación de energía, pues se ejecuta inicialmente durante subida y entonces durante pendiente, con los puntos de la salida y de la llegada estando en una altitud equivalente. La energía se consume para llegar el punto de la cumbre de la línea. Una vez que se ha cruzado este punto, la fase de la pendiente constituye una fuente de energía de frenado que se pueda reinyectar en el sistema para suministrar la subida de nuevo, de tal modo dando por resultado una reducción muy significativa en costes energéticos.

“Este logro se podía potencialmente utilizar como primer medio para otros usos industriales, por ejemplo para la elevación”, explica a Thomas Savin. “Los ahorros de la energía teóricos ascienden a más el de 90%, pero el obstáculo principal se relaciona hoy con los supercapacitors. Aquí los clasificamos para almacenar alrededor de la mitad de la energía requerida, y este sí mismo representa una inversión de 200.000 euros. Este coste bajará probablemente rápidamente en un futuro próximo”.

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